viernes, 19 de diciembre de 2014

YO MISMO. CÓMO HACER VERSOS. MAYAKOVSKI



  Una precaución oratoria: la creación de reglas no es un fin poético en sí mismo. Si a así fuera, el poeta no tardaría en convertirse en una especie de escolástico habilidoso que crea reglas para cosas y situaciones inútiles o inexistentes. Sería, por ejemplo inútil crear reglas para contar estrellas pedaleando una bicicleta a toda velocidad.
  ¿Qué situaciones tenemos que formular? ¿Qué situaciones exigen reglas? La vida nos las está poniendo delante continuamente. Los procedimientos expresivos y el objeto real de esas reglas los definen la clase y las exigencias de nuestra lucha.
   Por ejemplo: con la revolución irrumpió en la calle el áspero lenguaje de millones de hombres, y el argot de los suburbios llegó hasta las céntricas avenidas. “Lo ideal”, “los principios de justicia”, “el principio divino”, “la imagen trascendental del Cristo y el Anti-Cristo”: todas esas palabras castradas, todos los discursos susurrados en los restaurantes, el lenguaje, en suma, de los corrillos intelectuales, tuvieron que desaparecer. El lenguaje se asoma a una nueva era. ¿Cómo preservar su fuerza poética?      Las reglas antiguas, los “amor, siempre”, el verso alejandrino, han dejado de servirnos. ¿Cómo introducir en la poesía el lenguaje hablado y cómo salvar la poesía de esas conversaciones?

¿Montarse a caballo de la revolución de los yambos?
Nos hemos vuelto ruines, resignados,
No hay para nosotros salida,
Desde el camino levanta sus brazos negros la atalaya (Z. HIPPIUS)

¡No! ¡A quién se le ocurre imitar con yambos de cuatro pies, concebidos para el secreteo, el estrépito ensordecedor de la revolución!

Héroes, vagabundos de los mares, albatros,
Invitados de honor en bulliciosos festines,
Tribu de águilas, marineros, marineros,
¡Vuestras son las joyas de los cantos, las palabras! (KIRILOV)

¡No!
¡Hay que conceder, de una vez, el derecho de ciudadanía a la nueva lengua! ¡Hay que gritar, en vez de tararear, hay que redoblar los tambores en vez de arrullar!
¡No perdáis el ritmo de la revolución! (BLOCK).
¡Desplegad filas en la marcha! (MAYAKOVSKI)

No basta con poner ejemplos de versos nuevos, ni con proporcionar reglas para actuar, por medio de la palabra, sobre las masas revolucionarias. Tenemos también que calcular esta acción, de manera que ayude de la mejor manera posible a su clase.
No basta decir: “Vigila, el enemigo incansable” (Block), hay que describir con precisión el rostro de ese enemigo o, al menos, contribuir a desenmascararlo.


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