sábado, 7 de julio de 2018

VOZ DE LA NOVIA, de Carilda Oliver Labra


Si el tiempo no estuviera
 raído de venganza,
 si no hubiesen ahorcados en el atardecer,
si no estuviéramos
 a mil novecientos cincuenta y ocho
en Cuba.

 Si la Sierra no fuese mi propia entraña,
yo podría
decir que te amo.

Pero es que parpadeo
 y se me borra un campesino, un niño del alba,
 y la pequeña trampa de ternura
 con que te esperaba
 se deshace...

Pero es que me detengo a contar los tomeguines
y un avión interfiere la gracia;

entonces me deshago de tus muslos,
de tu importancia,
 y arranco los anuncios de nuestro amor.

 Porque, di:
a esta hora,
cuando los muertos de mañana nos dan la mano
  y la guitarra no es una parte de la música
y caen ametrallados los papalotes de los niños;
 a esta hora,
cuando se acaban los pañuelos en las madres
y el manisero fulge como lágrima,
 a esta hora del castigo
 y el arresto,
 de la huelga y el sabotaje,
del despedirse;
 a esta hora de la América empinándose;
a esta hora tuya y mía
y de los otros,
di...
 ¿no se malogra el beso en los amantes?

 Si la luna no estuviera temblando
 de injusticia,
si el ojo de la abeja no duplicase el arma,
yo podría decir que te amo;
 pero ha sonado la guerra
y todos los alfileres se declaran.

No me toques...
Granada taciturna,
estallaré para la patria.

viernes, 11 de mayo de 2018

EL CUERVO, de Edgar Allan Poe



Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de “Nunca, nunca más.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: “Nunca más,”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

martes, 1 de mayo de 2018

EN UNA SOCIEDAD JUSTA EL TRABAJO ES UN DON, de Miguel Oscar Menassa







1

Y éste es el verso donde intentaré
dejaros la enseñanza más necesaria:

En una sociedad justa, el trabajo es un don:

una alegría, un bien, humano propiamente,
con el cual se puede modificar lo natural
la vida, los enjambres de sueños, el sol.
Con el trabajo
el hombre pudo volar sin alas
navegar por la mares sin conocer el mar.
Del árbol
estupefacto de sorpresa ante el hombre
pudo el trabajo arrancar una silla
y de la piedra las señales
que forjan el porvenir del hombre,
su casa,
sus monumentos,
su propia lápida.


2

Quiero que siempre llevéis a vuestro lado
la gubia, la garlopa, el martillo, la hoz,
esas frases que servirán hasta el final,
para limar, las asperezas de la muerte.

Y si alguien os preguntara, para qué tanto,
para qué tanta pasión puesta en el trabajo,
vosotros responderéis, con celeridad:
para nada, trabajamos para vivir la vida
trabajamos
para que en el humano mundo
haya señas de que nosotros estuvimos,
creando y trabajando,
tal vez, en este mundo,
que hicimos un trabajo para vivir,
para amar,
para congelar la propia mirada de la muerte
hicimos un trabajo y escribimos un verso.

sábado, 10 de marzo de 2018

MAS ALLA DE LOS CUERPOS, de Miguel Oscar Menassa


Más allá de los cuerpos es necesario
hacer de la palabra nuestra residencia.
Soy un travesti del pensamiento:
Vivo como un hombre cualquiera
pero pienso como una mujer
ambicionando su libertad.
Nada podrá detener mi marcha
hacia los espacios celestes.
Vistas de un lado
las cosas me van bien.
Lo que me queda
son miedos tontos:
la casa
la comida de mis hijos.
El pasaje dice
poeta hacia el Espacio
y, sin embargo,
mil cadenas de amor
me atan a la Tierra.
Padezco un dolor inocente:
Soy el que no quiso morir
y escribo versos.

domingo, 4 de marzo de 2018

TU, de Vladimir Mayacovski




Llegaste
con una ojeada
seria
tras el rugido,
tras la estatura
adivinaste simplemente al niño.
Cogiste
su corazón para ti sola,
y simplemente te fuiste a jugar con él
como una niña con la pelota.
Y todos,
como ante un milagro,
dijeron, aquí una dama,
allí una señorita:
¿Amar a uno así?
Te aplastaría.
Probablemente es una domadora.
Probablemente sale del zoo.
Y yo exulto de alegría.
Ya no hay
yugo.
Perdiendo la cabeza de felicidad
yo saltaba con un indio en una boda,
tan alegre estaba,
tan ligero me sentía.

martes, 13 de febrero de 2018

ACONTECIMIENTOS de Jacques Prévert



Una golondrina vuela en el cielo
vuela hacia su nido
su nido donde hay crías
les lleva una sombrilla
gusanos y dientes de león
un montón de cosas para divertir a los niños
en la casa donde está el nido
un joven enfermo revienta suavemente en su cama
en su cama
sobre la acera delante de la puerta
hay un tipo que es negro y que desvaría
detrás de la puerta un chico besa a una chica
un poco más lejos al final de la calle
un pederasta mira a otro pederasta
y le dice adiós con la mano
uno de los dos llora
el otro hace como si llorase
tiene una pequeña maleta
tuerce la esquina
y una vez solo sonríe
la golondrina pasa de nuevo por el cielo
y el pederasta la ve
Anda una golondrina...
y sigue su camino
en su cama el joven enfermo muere
la golondrina pasa delante de la ventana
mira a través del cristal
Anda un muerto...
vuela hasta una planta más arriba
y ve a través del cristal
un asesino la cabeza entre las manos
la víctima está colocada en un rincón
replegada sobre sí misma
Otro muerto dice la golondrina...
el asesino la cabeza entre las manos
se pregunta cómo va a salir de ésta
se levanta coge un cigarrillo
se vuelve a sentar
la golondrina lo ve
en su pico tiene una cerilla
llama al cristal con su pico
el asesino abre la ventana
toma la cerilla
Gracias golondrina...
y enciende su cigarrillo
No hay de qué dice la golondrina
Es lo menos que podía hacer
y se aleja a todo vuelo...
el asesino vuelve a cerrar la ventana
se sienta sobre una silla y fuma
la víctima se levanta y dice
es aburrido estar muerto
uno se queda todo frío
Fuma eso te dará calor
el asesino le da un cigarrillo
y la víctima dice No me dé las gracias
Es lo menos que podía hacer dice el asesino
bien le debo eso
toma su sombrero y lo pone sobre la cabeza
y se va
anda por la calle
de repente se para
y piensa en una mujer que ha querido mucho
es por su culpa que mató
a esa mujer ya no la quiere
pero nunca se atrevió a decírselo
no quiere hacerla sufrir
de vez en cuando mata a alguien para ella
le hace tanta ilusión
a esa mujer
él se moriría antes de hacerla sufrir
al asesino le importa un bledo sufrir
pero cuando los demás sufren
se vuelve loco
pirado
chiflado
fuera de sí
hace no importa qué no importa dónde no importa cuándo
y después se larga
cada uno a su oficio
unos matan
otros son matados
es preciso que todo el mundo viva
Si llamas a eso vivir
el asesino ha hablado en voz alta
y el tipo que le interpela
está sentado sobre la acera
es un parado
se queda ahí de la mañana a la noche
sentado sobre la acera
está esperando que las cosas cambien
Sabes de dónde vengo le dice el asesino
el otro sacude la cabeza
Acabo de matar a alguien
Es inevitable que todo el mundo muera
responde el parado
y de repente a quemarropa
¿Tiene usted alguna noticia?
¿Noticias de qué?
Noticias del mundo
noticias del mundo... dicen que va a cambiar
la vida se va a volver muy bonita
todos los días se podrá comer y habrá mucho sol
todos los hombres serán de tamaño natural
y nadie será humillado
pero he aquí que vuelve la golondrina
el asesino se va
y el parado se queda
y se calla
y escucha los ruidos
y escucha pasos
los cuenta
para pasar el rato maquinalmente
1 2 3 4 5
etc... etc...
hasta cien... varias veces...
es un hombre que se pasea nervioso
en una planta baja
en una habitación llena de papeles
tiene una cabezota de pensador
gafas de concha
una cabezota de junco bien pensante
se pasea nervioso y busca
busca algo que le permitirá transformarse en alguien
y cuando llaman a su puerta dice
No estoy para nadie
busca
busca algo que le permitirá transformarse en alguien
el mundo entero podría llamar a su puerta
el mundo entero podría arrastrarse sobre el felpudo
y gemir
y llorar
y suplicar
pedir de beber
beber y comer
que no abriría...
busca
busca la famosa máquina para pesar las balanzas
cuando la haya encontrado
la famosa máquina para pesar las balanzas
será el hombre más famoso de su país
el rey de los pesos y medidas
de los pesos y medidas de Francia
y para sí lanza pequeños gritos
viva papá
viva yo
viva Francia
de repente se golpea un dedo contra el pie de la cama
qué duro es el pie de una cama
más duro que el pie de un genio
y he aquí el junco pensante en el suelo
meciendo su pobre pie dolorido
fuera el parado mueve la cabeza
su pobre cabeza mecida por el insomnio
cerca de él se para un taxi
seres humanos bajan están de duelo
en lágrimas y de punta en blanco
uno de ellos paga al taxista
el taxista se va
con su taxi
otro humano le llama da una dirección y sube
el taxi sale de nuevo 25 calle de Châteaudun
el taxista tiene la dirección en la memoria
y la conserva el tiempo necesario
pero de todas maneras es un trabajo raro...
y cuando está con fiebre
cuando está negro cuando está acostado por la noche
miles y miles de direcciones
llegan a toda velocidad y pelean en su memoria
tiene la cabeza como una guía
como un mapa
y entonces toma esta cabeza entre sus manos
con el mismo gesto que el asesino
y se queja suavemente
222 calle de Vaugirard
33 calle de Ménilmontant
Grand Palais
Estación de Saint-Lazare
calle de los últimos Mohicanos
es increíble lo que el hombre inventa
para estropear al hombre
y cómo todo eso pasa tranquilamente
el hombre cree vivir y sin embargo está ya casi muerto
y desde hace mucho tiempo
va y viene en un triste decorado
color de vida de familia
color del primer día del año
con el retrato de la abuela
del abuelo y del tío Ferdinando
el de las orejas apestosas
a quien sólo le quedaba un diente
el hombre se pasea por un cementerio
paseando su desidia con una correa
no se atreve a decir nada
no se atreve a hacer nada
tiene ganas que todo se haya acabado,
así que cuando llega la guerra
está totalmente listo para ser liquidado
y al que asesinan
una vez pasado el terror
dice uf y dice Os doy las gracias
qué alivio
.................................................................................................

así que el asesinado gira sobre sí mismo
y bañado en su propia sangre
está muy tranquilo
da gusto ver
este cadáver bien colocado en un rincón
en este pisito tan coquetón
hay un silencio de muerte
Parece una iglesia dice una mosca al entrar
es conmovedor
y todas las moscas reunidas dejan oír un piadoso zumbido
después se acercan al charco
al gran charco de sangre
pero la decana de las moscas les dice
Alto hijas mías
demos las gracias al dios de las moscas por este festín
improvisado
y sin una nota en falso todas las moscas comienzan a cantar
el benedícite
la golondrina pasa por ahí y frunce el ceño
la horrorizan los remilgos
las moscas son piadosas
la golondrina es atea
está viva
es bonita
vuela deprisa
hay un Dios para las moscas
hay un Dios para las polillas
para las golondrinas no hay ningún Dios
no les hace falta...
la golondrina prosigue su camino y ve
a través de los cristales de otra ventana
alrededor del joven muerto toda la familia sentada
ha llegado en taxi
bañada en lágrimas de duelo y de punta en blanco
ahora velan al muerto
se quedan ahí
si la familia no se quedase ahí
quizás se fugaría el muerto
o quizás vendría otra familia
y se lo llevaría
cuando se tiene un muerto se le toma cariño
y cuando no se tiene ninguno
se desea tener uno
La gente es tan mezquina
no es cierto tío Gracián
a quién se lo vas a decir
qué envidiosa es la gente
nos quitarían nuestro muerto
nuestro propio muerto
llorarían en nuestro lugar
eso sí que quedaría fuera de lugar
y cada uno en el espejo del armario
cada uno se mira llorar...
un parado sentado sobre la acera
un taxista en el bulevar
un muerto
otro muerto
un asesino
una regadera
una golondrina que va y viene
en el cielo color de cielo
un nubarrón revienta por fin
el granizo...
granizos gordos como el puño
todo el mundo respira
Uf
no hay que dejarse abatir
hay que sostenerse
comer
las moscas beben a lengüetadas
las crías de golondrinas se comen el diente de león
la familia la mortadela
el asesino una mata de rábanos
el taxista en el restaurante de los conductores
calle de Tolbiac
come un escalope de caballo
todo el mundo come menos los muertos
todo el mundo come
los pederastas... las golondrinas...
las jirafas... los coroneles...
todo el mundo come
menos el parado
el parado que no come porque no tiene nada para comer
está sentado sobre la acera
está cansado
hace tanto tiempo que espera que cambie
empieza a estar harto
de repente se levanta
de repente se va
en busca de los otros
de los otros que no comen porque no tienen nada para comer
de los otros tan cansados
de los otros sentados en las aceras
y que esperan
que esperan que eso cambie y que están hartos
y se va en busca de los otros
todos los otros
todos los otros tan cansados
cansados de esperar
cansados...
Mirad dice la golondrina a sus crías
son millares
y los pequeños sacan la cabeza del nido
y miran a los hombres andar
Si se quedan bien unidos juntos
comerán
dice la golondrina
pero si se separan reventarán
Quedad juntos hombres pobres
quedaros unidos
gritan las crías de la golondrina
quedaros unidos hombres pobres
quedaros unidos
gritan las crías
algunos hombres las escuchan
saludan con el puño
y sonríen.

Traducción: Claire Deloup