Afuera ladra un perro
a una sombra, a su
eco o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.
Siempre es para huir
que cerramos una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa
la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.
Adentro no cabe
adentro,
no son mis ojos
los que pueden mirarme
a los ojos, son siempre
los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.
a una sombra, a su
eco o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.
Siempre es para huir
que cerramos una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa
la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.
Adentro no cabe
adentro,
no son mis ojos
los que pueden mirarme
a los ojos, son siempre
los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.

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