VACÍO, de Elvio Romero




Doble lo que era nuestro.
Ciertamente amé como a ninguna. Destruí cuanto amaba.
Un sueño malo-de rencores antiguos- oscureció mis frondas.
Titiritero falso, solté todos los hilos que me unían
Al eco fiel de tu alma, a tu secreto encanto;
mal leñador, talé ramajes vanos con inútiles golpes;
tiré abajo la casa con la antigua violencia de mi gente
y la perdí, torcí el sendero y lo dejé en la arena
como una carta triste que se arroja en un cesto.
Como a ninguna, digo. Un alevoso
viento amargo ha soplado. Esto es el fin
de un largo viaje al esplendor de un beso.
Doble lo que era nuestro.

Comentarios