LA EDAD DE PIEDRA, de Kamala Suraiya








Cariñoso marido, antiguo colono de la mente
vieja araña gorda, tejiendo telas de desconcierto
sé amable. Me conviertes en un pájaro de piedra, una
paloma de granito, construyes a mi alrededor un salón deprimente y acaricias mi cara picada de viruela distraídamente.
Mientras lees. Con tono alto quiebras mi sueño pre-matinal
Metes el dedo en mis ojos soñadores. Y
sin embargo, en los sueños de día, hombres fuertes
proyectan sombras, se hunden
Como soles blancos en el oleaje de mi sangre dravídica
Secretamente, los desagües fluyen bajo las sagradas ciudades.
Cuando te vas, conduzco mi destartalado coche azul
a lo largo de un mar más azul. Subo corriendo los cuarenta
ruidosos escalones para llamar a la puerta de otro.
A través de las mirillas, los vecinos espían,
me ven llegar
e irme como la lluvia. Me preguntan, todo el mundo me pregunta
lo que él ve en mí, me preguntan por qué le llaman león
libertino, me preguntan por el sabor de su
boca, me preguntan por qué su mano oscila como una cobra
antes de cerrarse sobre mi pubis. Me preguntan por qué como
un gran árbol, talado, se desploma sobre mis pechos,
y duerme. Me preguntan por qué la vida es corta y el amor
más corto aún, me preguntan qué es la felicidad y cuál es su precio.

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