MAR GRIS, de Joan Báez





Ahí está el mar:
espumoso y gris,
rugiendo embravecido
contra el furioso cielo,
al tiempo que un rocío
de implacables gotitas
me salpica la cara.
Una perla de agua atrapada
en los jirones de una telaraña
se aferra a los delicados hilos
y ahí pasa el día entero
como una plateada gota de mercurio.
Cuando la tarde se vuelve gris
aúlla la tormenta.
La gota se tambalea, pero resiste,
tenaz, toda la sulfurosa noche
y ahí sigue cuando me levanto
al alba.
La niebla
cae
se levanta
se repliega
retorna
se desurde
y se aleja.
Aquí me hallará la llama celestial
al pie de la montaña sagrada.
Hoy soy yo la lágrima que brilla
en los jirones de esa telaraña.

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