IMÁGENES DE AMOR, de María Luisa Artecona de Thomson





Corta el fuego quién sabe
qué pisada de pájaros.
Y en invisible imagen
todo se vuelve hasta el cenit.
Quién sabe qué colores
de misteriosas alas
van destiñendo el fuego
en su roja pasión.
Y el crepitar de leños
en estas tus paredes
desgranan las torturas
del viento gemidor.
Qué sendero de manos
soledosas y extrañas
trabajan con el fuego
la fuerza de talar.
Qué alto poder de hechizos
arrebatan los ojos
que iluminan las llamas
de interno resplandor.
Cómo se va la vida
transparente y sencilla,
andarse sin fronteras
con sus bienes de amor.
Qué dádiva encantada
vuelve a crear el árbol
que extinguido en el fuego
se ordena germinar.
Señales de esperanzas
que nuestras ilusiones
se traen en las noches
de nuestra soledad.
Tempestades del alma
que sin fe no son almas
y con fe se prolongan
hasta la eternidad.
Fue corpulento el árbol
de la vida pasada,
soberbio, enaltecido
de paisaje y verdor,
y luego de su lucha
con los filos del fuego
hasta un ave en sus alas
lo puede remontar.
Eres así, alma mía;
cuando el amor te viste
humildemente altiva
pareces renacer
y te llena ese anhelo
de divina grandeza
que alberga en uno solo
toda la humanidad.

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