EL FACÓN, de María Luisa Artecona de Thomson





De luna helada
es tu facón, arriero,
que se aprieta
al calor de tu cintura;
con él se rompe
la corteza dura,
la fruta agreste
que tu sed convida;
con él tiembla
el amor si la enramada
en Santa Fe y guitarra
se desviste.
Si la noche se cruza
en tu camino
sobre las ancas negras
de tu potro,
es su fulgor
candela y compañía
que te despoja el miedo
de algún pora.
Facón de historia
y de leyenda pura
que con valor cruzó
la Guerra Grande
y estremeció de horror
los cañadones
de la guerra chaqueña.
Estrella de la siembra
y la ventura,
cuando la paz
te arrime,
junto al fogón
que deshilacha
el caso
o presiente
al fulgor de la alborada
la serenata dulce
de la amada.
Facón que enrieda
en su metal desnudo,
el símbolo viviente
de una raza
cobre y ceniza
y luz
en lontananza.

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