Sombra
que me concede
la luna
como una tinta
inmaterial.
*
Acerca tu oído
y escucha
cómo en el fondo
del pecho de un dios
el amor
tarda en apagarse.
*
La peonía
y este rubor
en nosotros
que precede
al pensamiento.
*
Esta noche
llovió vino
lo sé bien
pues no hay
manera
de poner término
al parloteo
de las rosas.
*
Sólo la rosa
es bastante
frágil
para decir
la eternidad.
*
Cierta rosa
es menos un color
que una respiración.
*
Cuando no hay musa
el poeta pesca sin anzuelo
en una taza de sake.
*
La sacerdotisa
del sol
está sentada
en el plato
de una balanza.
*
Veloz
una lágrima
al cruzar
un rayo de sol
desaparece.
*
Escucha
el Emperador Ermitaño
al Imperio
¿Qué pasaría
si la cascada
de pronto
se detuviera?
*
Quien no mira
la azalea
no escuchará
el torrente.
*
Vela
de un pequeño
navío
su cargamento
unas cuantas sílabas.
*
También
el otoño
es algo
que comienza.
*
No son tres palabras
negras sobre
un ala blanca
sino blancas migajas
arrojadas hacia ti
por un ala invisible.
*
En la inmóvil
oscuridad
del verdor
el rugido
del púrpura.
*
Callemos:
el menor ruido
basta
para que recomience
el tiempo.
*
Es necesario
que haya en el poema
cierto número
que impide ser contado.
*
Cedro:
me lamento
al pie
de una torre
inaccesible.
*
Arde en mí
una pena
que intenta en vano
convertirse
en palabra.
*
Que el aliento
de este abanico
disperse las palabras
y sólo deje pasar
aquello que conmueve.

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