DIECISIETE FRASES PARA ABANICOS, de Paul Claudel








me llamas la Rosa
dice la Rosa
mas si supieses
mi verdadero nombre
me deshojaría
de inmediato

***

En
el corazón
de la peonia blanca
no hay un color
sino el recuerdo de un
color
no hay una fragancia
sino el recuerdo de una
fragancia

*** 

Glicinas
no habrá jamás
bastantes
flores para impedirnos comprender ese
sólido nudo de serpientes

***

Yo
he
venido
desde el fin del mundo
para saber lo que se
esconde de rosa en el fondo
de las peonias blancas
de Hasedera.

***
¡Viajero!
acércate
y respira por fin
este olor
que cura de todo
movimiento

***

La
rosa
no es más
que
la forma por un instante en alto
de lo que el corazón
llama por lo bajo sus
delicias

***

Una
rosa
de un rojo tan intenso
que mancha
el
alma
como el vino

***


La
nieve
en
toda la tierra
para la nieve
extiende
un tapiz de
nieve

***

Cómo
hablaros
del
otoño
cuando tengo todavía
en el oído esa
agria flauta de la primavera
que me llena la boca
de agua

***

El
incienso
como este verso
que escribo
mitad ceniza y mitad humo

***

Ay
es tan hermoso el mundo
que hay que apostar aquí
a alguien que de la mañana a la
noche sea capaz de no moverse

***

No son
mis
espinas
las que me defienden
dice la Rosa
es
mi perfume

***

El
viejo
poeta
siente
poco a poco
que un verso
se apodera
de él como
un estornudo

***

La
tela
del mundo
con tanto tiempo que
hace que se usa qué
curioso que no
tenga
agujeros

 ***

Shhhh
si hacemos
ruido
el tiempo
volverá a empezar

***

Alrededor
del poema
otros pequeños poemas
a medio nacer
de los que no salió más que
un adjetivo o una
mayúscula

***

Comprende
esta palabra
en el oído
de tu alma
que sólo resuena
porque ha
cesado


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