Febrero. ¡Tomar la tinta y llorar!
Escribir de febrero sollozando,
mientras el lodazal ruidoso
arde como negra primavera.
Escribir de febrero sollozando,
mientras el lodazal ruidoso
arde como negra primavera.
Tomar la calesa. Por seis reales
a través de las campanadas y el ruido de las ruedas,
marcharse al sitio en que el chubasco
es más ruidoso que la tinta y que las lágrimas.
Ahí, peras requemadas,
los grajos se arrojan de los árboles
a las charcas por millares y vuelcan
una tristeza seca en el fondo de los ojos.
Debajo de ella ennegrece el aguanieve
y el viento es picoteado por los gritos.
Y mientras más casuales, más certeros
se componen los versos a punta de sollozos.

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