TUMBADA EN EL INVENTO DEL AMOR, de Octavio Paz




Tumbada en el invento del amor,
paseándome por las ternuras de tu frente,
también encuentro mis fantasmas,
como alcornoques sin superficie,
lagartijas que huyen como si el monstruo fuera yo.
Ah, amigos, cuán peleo con vosotros en mis sienes.
Cómo no desesperar si en estos caminos nuevos
aparecen especies inauditas.
Cómo comprender las instrucciones de la brújula
si tantos destinos se abren.
Yo, que miraba todo a través del espejo,
viendo los retratos de otras vidas,
habito ahora tareas ineludibles.
Separo mi piel de las vísceras,
me desubico, renuevo coordenadas,
tumbada en este invento del amor.

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