CARTA 1951, de María Luisa Spaziani







Navidad no es nada más que
este prodigioso
silencio esparcido por las calles,
ahí donde ciegos plátanos
sonríen junto a la nieve,
nada más que una fusión a distancia
de nuestras soledades,
en los blandos sargazos
extensión en la noche un puente
de oro.
Aquí estoy, con tu don
alumbrándome
de diez estrellas- lunas,
soñadora cogiéndome la mano
ahí donde vibre un eco
de fugos y linternas (verde y púrpura),
de molinetes y letreros de cafés.
Van Gogh, Paris celeste…
Una mezquita a la derecha
dónde colgar cuatro nostalgias
y mi fe en ti, blanca cometa
en loa.

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