lunes, 4 de abril de 2016

UNA MUJER SE ALEJA de Leopoldo de Luis



Yo soy la esquina oscura de la tarde
cuando el mundo se pone de rodillas
con el reclinatorio de la sombra
y una anciana mujer pasa creyendo
que fue hermosa y la amaron los muchachos. 
Yo soy la puerta falsa del otoño
cuando un perro amarillo apenas roe
el pobre hueso mondo del verano
y una mujer con guantes de ceniza
escribe extrañas cartas sin destino. 
Yo soy las galerías del invierno
cuando cruzan los cisnes emigrantes
desde estanques azules sin orillas
y una mujer contempla el cielo pálido
tan desvaído ya como sus pechos. 
Yo soy el cortinaje de una estancia
donde pájaros apteros habitan
y donde rotas cristaleras veo
tras de las cuales se deshace y cruza
una lenta mujer de sueño y nube. 

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